En 2027 el mundo volverá su mirada hacia Colombia para conmemorar el centenario del nacimiento de Gabriel García Márquez. Habrá homenajes, festivales, publicaciones y toda clase de actividades alrededor de su legado.
Paradójicamente, la mirada difícilmente se detendrá en La Guajira, territorio donde nacieron muchas de las historias que alimentaron su universo literario. Hoy, incluso, la nueva Macondo parece haberse alejado del Caribe para instalarse en otros paisajes, como si el origen de ese imaginario pudiera trasladarse según las necesidades de la industria audiovisual. Y, aunque la obra de Gabo pertenece al mundo entero, no podemos permitir que se diluya la memoria de las raíces que ayudaron a construirla.
Al ritmo que vamos, cien años de Soledad iniciarà así: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo del Nevado del Ruiz.” Si seguimos reescribiendo la geografía de Gabo, cualquier día Macondo amanecerá en la Sabana de Bogotá.

Pero hoy no escribo para lamentarme. Escribo para llamarnos la atención a nosotros mismos.
¿Qué legado dejará La Guajira a esta conmemoración?
El centenario no puede reducirse a una agenda de eventos. Debe convertirse en una oportunidad histórica para redefinir el futuro cultural del departamento.

Cuando hablamos de Gabriel García Márquez pensamos, naturalmente, en Aracataca. Sin embargo, su universo creativo también fue profundamente alimentado por La Guajira: por su madre, Luisa Santiaga Márquez Iguarán, nacida en Barrancas; por su familia, por sus constantes visitas y por las amistades que cultivó en esta tierra. La Guajira hizo parte de ese Caribe que moldeó su sensibilidad y su manera de narrar el mundo.
Por eso resulta preocupante que, al revisar los planes nacionales para la conmemoración, nuestro territorio apenas aparezca. Más que indignación, esto debería impulsarnos a actuar. La responsabilidad no está únicamente en el Gobierno Nacional; también recae sobre nuestros dirigentes, nuestras instituciones y sobre nosotros mismos.

La Guajira hace parte del universo de Gabriel García Márquez. Pero ese protagonismo no se reclama: se gana. Y solo lo lograremos si presentamos la propuesta cultural más visionaria, innovadora y transformadora.
Gabriel García Márquez nunca siguió caminos trazados; abrió los suyos. Honrar su legado exige hacer lo mismo.
Reconozco que, pese a las dificultades financieras del departamento, desde la Dirección de Cultura ya existen esfuerzos para preparar esta conmemoración. Sin embargo, trabajar de manera aislada no será suficiente. Necesitamos una visión compartida.
Ha llegado el momento de dejar de pensar únicamente en festivales y comenzar a construir un verdadero ecosistema cultural, donde formación, investigación, patrimonio, creación artística, nuevas tecnologías, turismo cultural e industrias creativas trabajen de forma articulada para impulsar el desarrollo de La Guajira.
Como integrante del sector audiovisual, considero indispensable recordar que Gabriel García Márquez no fue solo un escritor excepcional: también fue un apasionado del cine y comprendió que las imágenes podían preservar la memoria, fortalecer la identidad y contar las historias de los pueblos.
Ese legado nos obliga a fortalecer el sector audiovisual como una herramienta estratégica para conservar nuestro patrimonio y proyectar nuestras historias al mundo. Las historias de La Guajira siguen esperando ser contadas, y nuestros jóvenes necesitan oportunidades para convertirse en quienes las narren.
Trabajo en conjunto
Por ello propongo la creación de una Mesa Departamental del Centenario Gabriel García Márquez, integrada por los sectores cultural, académico, educativo, turístico y social, encargada de construir una visión conjunta para el departamento.
Igualmente, esta mesa debería formular un Plan de Legado Cultural 2027-2037, aprovechando el trabajo ya realizado durante la formulación participativa del actual Plan de Desarrollo Departamental, donde quedaron consignadas numerosas propuestas del sector cultural que hoy pueden servir como punto de partida.
Desde mi perspectiva, ese legado debería priorizar la creación de un Laboratorio Departamental de Narrativas Audiovisuales; un programa permanente de recuperación del patrimonio audiovisual; estímulos para la producción de cortometrajes, documentales e investigaciones sobre nuestra identidad; una Ruta Cultural Gabriel García Márquez que fortalezca el turismo cultural y visibilice los vínculos históricos del Nobel con La Guajira; y programas permanentes de formación artística en todos los municipios.
El legado que estamos dejando
Porque no estamos frente a un simple aniversario. Estamos frente a la posibilidad de transformar una generación.
En La Guajira ya sabemos organizar festivales. Ahora debemos aprender a construir ecosistemas culturales. Los eventos duran unos días; los procesos transforman territorios.
Si realmente queremos honrar a Gabriel García Márquez, hagámoslo de la forma que seguramente más habría valorado: creando oportunidades para que otros escriban, filmen, investiguen y cuenten las historias de esta tierra.
Dentro de veinte años nadie recordará cuántos eventos realizamos durante el centenario. Recordarán, en cambio, las decisiones que fuimos capaces de tomar; si sembramos procesos duraderos; si entendimos que la cultura no se construye únicamente con agendas, sino con visión.
Gabriel García Márquez le enseñó al mundo a mirar el Caribe con otros ojos. Ahora nos corresponde demostrar que La Guajira también sabe escribir su propio futuro.